sábado, 29 de junio de 2013

Oigo el ruido de tu coche y bajo a tu portal. Te digo 'adiós'. Y ya nunca más vuelve a sonar nuestra canción. Ni siquiera se cuela un día de lluvia en la lista de antiguos éxitos de la radio. Y para éxito nuestra despedida. Nos sacrificamos por nuestras heridas. Diciembre, el frío y el invierno eran preciosos cuando llegabas. Y qué bonito era verte marchar. Y el verano sin ti era polar.


Luego subo y apago la vela que esperaba iluminarnos. Y la cena para dos se queda a oscuras y se acaba enfriando. Y el tocadiscos se queda atascado en nuestra canción, que no quiere sonar.



Y, perdóname, si espero escuchar tu voz cada vez que vuelvo a oír un coche acercarse. Siempre muero de sobredosis de emociones que incluyen echarte de menos y mirarme al espejo sin encontrarte al lado. Mi cama se ha convertido en un cementerio de una idiota que creyó en el amor. Y ahora solo quedan huesos. Y polvo. Que para polvos los que echamos sin saber que nos convertiríamos en lo mismo que estábamos haciendo. Cómo una palabra puede significar lo mejor y lo peor de la vida... Polvo: sexo y muerte.


Me acuerdo de nuestro lenguaje, de nuestro sitio en cualquier parte. De nuestros domingos que disfrazábamos de sábados. De nuestra canción sonando a todas horas en la radio cuando nos veíamos en el coche. Y tú cuando la ponías a tope en el coche. Me acuerdo de un día que salió gris y nosotros fuimos a joderle los planes a la lluvia. Me acuerdo de cómo te dejabas llevar, y empezabas a ser poesía escondida en una cama. Me acuerdo de  tus ojos llorosos por la mañana. De cómo dibujabas en el vaho del cristal de la ducha y cómo volabas al verme despertar. Me acuerdo del mar que nos vio besarnos y de la cámara que nos vio hacer los idiotas sacándole la lengua. Me acuerdo de tu número de teléfono y de aquel lunar debajo de tu ombligo. Y de aquel sitio secreto de tu cuerpo que te hacía reír como nadie. Me acuerdo de tu forma de buscarme las cosquillas sabiendo que no tenía y que pocas cosas me hacían morir de la risa. Y que tú eras una de ellas.


¿Te acuerdas cuando me decías que ibas a estar siempre a mi lado?

Mentías.

Voy a seguir bailando hasta que el mundo deje de sonar.

No voy a dejar de cantar en la ducha a las seis de la mañana solo porque perturbe las pesadillas del vecino.
No voy a dejar de saltar al andar solo porque los demás me miren raro.
Prefiero tener negros los pulmones de fumar que tener el cerebro podrido de las mentiras que cuentan en las noticias.
Prefiero soñar con imposibles a vivir de puntillas y que nadie se dé cuenta de que he pasado por su lado.
Aún me quedan muchos ''mejores momentos'' que vivir y muchas costillas que seguir destrozando por las hostias.
Me va a seguir gustando la poesía clara y sin palabrerías (el amor jode y nos hace más fuertes si no nos mata).
Y voy a seguir creyendo en el amor como punto fuerte y punto flaco del mundo.

Mis estados de ánimo van a seguir siendo una función de ondas que alcanza su máximo y su mínimo en infinitos períodos.
Voy a seguir escribiendo(te).
Y voy a seguir sonriendo con cada locura que haga un viernes por la tarde jodiéndole los planes al hijo de puta de mi destino.
Voy a seguir quemándome los labios con las últimas caladas de mis cigarrillos y con ''palabras'' que me quedé con ganas de decir.
Voy a seguir creyendo que algún día me crucé con el amor de mi vida y no me di cuenta de que ya había apartado la mirada cuando yo le miré.
Voy a seguir creyendo en que las tardes de domingo son tan largas como las mañanas de los lunes, y que las películas de por la tarde no hay quien se las trague sin buena compañía.
Voy a seguir creyendo en que el alcohol sirve tanto para las heridas de fuera como las de dentro. ¡Y qué bien me sienta emborracharme!
Voy a seguir creyendo en mí. Y en ti. Bueno, alguna que otra vez dudaré.

Mi canción favorita.

Y todo empieza a volverse oscuro. Y el silencio de mi habitación. Y el caos de dentro de mi cama. Y tú vuelves a no estar. Y te vuelvo a pensar. Y, joder qué difícil es escuchar tu voz sin poder acariciarte el pelo.


—¿Por qué?

—¿Por qué qué?

—Que por qué no paras de mirarme—y se enreda entre las sábanas.

—No sé, es esa sensación de querer que se pare el tiempo y quedarme así para siempre.—le pega un golpecito en la nariz que le hace sonreír.—Es como que me jode porque los momentos no se pueden repetir. Es como que la vida te reta a que vivas cada momento lo mejor posible.

—¿Has pensado alguna vez en la muerte?

—Claro.

—Pues siempre hay momentos en los que te sientes inmortal, en los que tienes fuerza suficiente como para saber que vas a salir ileso de cualquier locura y de cualquier hostia o amor. Y luego...

—Luego te das cuenta de que el tiempo pasa también para ti. Y de que ya no eres un crío. Te das cuenta de que la cama se queda grande para ti solo. Y de que tu ciudad se queda muy pequeña. Y es como que solo te queda una filosofía para vivir.

Y es vivir como si no lo fueras a volver a hacer. Querer como si no vaya a haber ninguna otra persona. Reír como si la risa fuera la única medicina para este mundo de mierda.

Y tener siempre la seguridad de que podrías morirte en este instante, y que has vivido de la mejor forma que has sabido.


—¿Y sabes qué? Yo siempre tengo preparada una canción. Y es una canción con la que no me importaría morir. Supongo que es algo como mi marcha fúnebre. Es como esa canción que dices 'mi muerte tiene que ser con esta canción porque sería hasta bonita. Sería como el final de una temporada intermedia de una serie en la que todo el mundo llora de lo bonito que es'.—se incorpora y le pregunta—¿Tú no tienes ninguna canción?


—Canción no, pero sí un sonido. Y estaría de puta madre escuchar tu voz cuando todo se vuelva oscuro.

Y cuando todo se vuelve oscuro aún me acuerdo de esa conversación. Y de tu voz. Y la oigo en mi interior. Joder, qué bonita canción y qué envidia le tiene mi guitarra a tus cuerdas vocales.
Creí en el amor y creí que me moría. No me digas que me echas de menos, dime a qué hora nos vemos.

viernes, 21 de junio de 2013

¿No has notado mi falta? ¿Me extrañas, aunque sea un poco?


Sé que estás acostumbrado a que yo te busque, a que sea siempre yo la que inicie la conversación. Siempre he estado ahí para ti, haciendo hasta lo imposible por verte sonreír. Te he esperado mucho, pero desde este momento mi corazón me ha dicho que deje de sufrir por alguien que no me valora. Quisiera que aprendieras a querer lo que te rodea, a apreciar los pequeños detalles que otras personas, con mucho amor, te regalan. Quisiera que sintieses mi falta, que sintieses lo mismo que yo sentí. Quiero que veas que el mundo no gira en torno a ti, que no siempre tendrás lo que desees, sino lo que puedan darte, y que a la larga verás que era lo que realmente necesitabas. Nota mi falta, yo sé que un día extrañarás mis llamadas a cualquier hora, mis tontos mensajes, mis celos, mi fea sonrisa. Porque así es la vida, ¿no? Una vez que te alejas, y olvidas a esa persona que tanto quisiste, ella viene a ti, ilusionándote de nuevo, diciéndote que te ama y que te sueña todas las noches...te vuelves la mala de la película. No pienso ser como tú, yo estoy dispuesta a darte mi amistad y a perdonar todas tus mentiras y rotas promesas, estoy dispuesta a darte la mano, porque aún, a pesar de todo, formas parte de mi vida, de mi pasado, y fuiste alguien que me enseñó muchas cosas que sé que en un futuro me servirán. Por esa parte, gracias, y por la otra, sin rencores, solo darte suerte y recordarte que el karma, existe.



sábado, 15 de junio de 2013




Más que besarle, 
más que acostarnos juntos, 
más que ninguna otra cosa, 
él me daba la mano, y eso era amor.

Mario Benedetti.

domingo, 9 de junio de 2013

Solo sé que me siento cansada, harta, de tener que fingir que estoy bien, de que mi vida es perfecta, porque no lo es. Cuando no es una cosa es la otra, me pregunto habrá algún momento en el que sienta que realmente todo esta bien. Lo gracioso de todo esto, es que en cierta parte es culpa mía, ya que en realidad yo no hago nada por cambiar mi vida. Supongo que me resigno y que por mucho que quiera algo, no lo voy a conseguir. No entiendo para que nos dicen que si realmente queremos algo luchemos por ello, sabiendo que a lo mejor no lo vamos a conseguir. Pero así es la vida, de eso se trata, de que luches por lo que quieres, y así cuando no lo consigas, aprendas algo nuevo. Aunque creo que yo ya he aprendido demasiado, y me estoy cansando de no recibir nada a cambio, porque de que me sirven las lecciones si al fin y al cabo yo lo que quiero es otra cosa. Va siendo hora de que las cosas cambien, y va siendo hora de que empiece hacer feliz.

Mi príncipe azul se empezó a desteñir y me dejó por la bruja, me enamoré como se enamoran las mujeres inteligentes, como una tonta.


-¿Lloras por qué no te quiere?
-No, lloro porque me hizo creer que me quería.

martes, 4 de junio de 2013

Prométeme que o olvidarás nuestras risas, nuestras bromas, nuestras conversaciones, nuestros planes, nuestras lágrimas, nuestros recuerdos, nuestras experiencias. Prométeme que no me olvidarás.

Detrás de los rostros mas bonitos, se esconden las mayores hijas de la gran puta.

No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos. ¡ Lo que pasó, pasó ! De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto, y camina de frente, sin mirar atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pasó.



Él hablaba de amor, pero sólo sabía follar.

Ella follaba para desaprender a amar.

Y así intentaban entenderse.

Que sí, que estoy mal, ¿y qué? Mira Roma, en ruinas y preciosa.


VENDETTA


lunes, 3 de junio de 2013

Cuando me pregunten sobre el amor, les hablaré sobre ti, y de cómo hay cosas que debemos dejar ir.





domingo, 2 de junio de 2013

No sé si el amor es ciego como dicen, pero sí sé que yo en aquel momento lo fui. No sé si elegí yo amarle a él, o él a mi. 



Querido
He decidido escribirte esto para decirte que nada es culpa tuya, simplemente todo ha cambiado y no sé decirme por qué te quiero pero esto no puede seguir así, lo cierto es que me has mentido, y eso no es lo peor, lo peor es que llevas haciéndolo desde el primer día y también te has mentido a ti mismo, pensando que así llegarías a alguna parte. Adoraba como pasabas de enfadado a enamorado en cuestión de segundos. Me encantaba tu piel, y el olor que desprendía cada vez que me abrazabas. Adoraba el modo en que decías que sí a todas mis locuras. No podía vivir sin tus abrazos, y muchos menos sin tus guiños de ojos constantes.  Me encantaba cuando te burlabas de mis tonterías y eso te hacía estallar en mil sonrisas. Disfrutaba sin hacer nada, matando el tiempo, paseando, besándonos. Adoraba tantas cosas de ti. Después odié tus cambios repentinos de humor. Todo lo que me empezó encantando lo acabé odiando. Me aburría sin hacer nada, perdiendo el tiempo. Cometí el error que comete todo el mundo, de creer que eras quien yo quería que fueras, de pensar que eras mi uno entre un millón. Porque eran más grandes mis ganas de encontrarte que de estar contigo. Yo también me creí que eras para siempre, que serías mi antes y mi después. Nunca podré dejar de quererte, y estoy segura que nadie te va a querer tanto como yo, pero deseo que alguien te haga feliz y pueda cumplir tus deseos.

sábado, 1 de junio de 2013

Echar de menos no es sólo decirlo. Echar de menos es romper por dentro cuando suena "vuestra canción", es recordarla al ir por la calle y que alguien con su perfume pase por tu lado, echar de menos es leer conversaciones antiguas con esa persona y que se te escape una lágrima. Echar de menos es necesitar a alguien, todo lo demás, solo son palabras.

Estamos en la edad de experimentar, de probar cosas nuevas, de hacer la locura más grande. De decirle a la persona que te gusta que lo quieres, aunque nunca te diga lo mismo. Época de cometer errores y aprender de ellos. De reír, de llorar y sufrir, porque eres adolescente. Porque es tu vida. Porque solo tenemos una y hay que disfrutarla al límite.
Fui lo bastante fuerte como para dejarte, pero lo bastante débil para volver a necesitarte. 



Un culo y unas tetas no te van a escuchar cuando estés mal, campeón.


Por ti, por mi y por los cuernos que dijiste que era lo más odioso.

¿Amar y ser amado?

Nunca se ha dicho mayor gilipollez que ésta, ¿para qué amas si sufrirás? y sobretodo recuerda que cuando no haya vuelta atrás, te hayas enamorado, la otra persona tendrá tu vida entre sus manos y por mucho que "te quiera" no dudará en jodértela.