domingo, 8 de septiembre de 2013

Nada es casualidad.

Yo creo que creer que el amor es bonito es creer que el suicidio es bonito. Pero el suicidio interno, claro.

Y por eso me encanta tu caos. Y el desastre que me produce.

Yo soy de las que piensan que más vale una sonrisa triste que tres mil miradas bajas, aunque sean tus ojos.

Ven a ser mis ojos, aunque sean sólo 10 minutos.

Y a lo mejor te debo tres mil razones para que permanezcas aquí.

Pero tú me debes tres mil una para saber por qué quiero que estés.

Y a lo mejor se te hace extraño vernos juntos, como a mi tú, como tú yo.

Y, quizás, se te hace raro mirarme y encontrar más razones para vivir que para no hacerlo. Más razones para quedarte que para decir 'adiós'.

Más razones, ya sabes. Que razones tenemos demasiadas para alejarnos el uno del otro.

Y, perdona, porque me pasaría más de mil páginas hablando de tu puta sonrisa.

Échame otro más en vez de echarme las culpas.

Un trozo de calle que han expuesto en un museo, una palabra dentro de un fraseo, como un duro golpe en el boxeo, el miedo ya está enterrado en un mausoleo. 


martes, 20 de agosto de 2013

Siempre hay un momento en que el camino se bifurca, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir. Desde tu camino ves a la otra persona cada vez más pequeña. No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro, al final estará ella, pero solo ocurre una cosa, llega el puto invierno.



¿Y si el adiós fuera tan solo el principio de un perpetuo comienzo?


jueves, 15 de agosto de 2013

Si dos personas se quieren o se han querido alguna vez, no puede haber final feliz.

Es mi esencia, rozar el límite de la esencia.

Solo porque extrañas a alguien no significa que lo necesites de nuevo en tu vida. Extrañar es el primer paso para olvidar.


Y es que si uno sacude el cajón de los recuerdos, al final, son los recuerdos los que terminan sacudiéndole a uno...
Andrés Castuera-Micher