sábado, 6 de julio de 2013

Seré feliz, pero si es contigo mucho mejor.

Que siento que el corazón me arde por dentro, es una sensación muy amarga y dolorosa. Porque yo te quiero aquí, a mi lado, con tus besos y caricias, tu mirada, tu sonrisa y tu amor por mí. ¿Estoy pidiendo mucho? Yo solo quiero ser feliz, pero contigo, me lo merezco, ¿no crees?
Lo más asombroso cuando no estás con tu pareja, es añorar hasta los malos ratos, con tal de que esta persona vuelva. Ahora mismo veo tan absurdas nuestras discusiones, nuestros celos y nuestra desconfianza.
Te quiero con toda mi alma, y eso no se dice por decir, te he regalado mi corazón, mis sonrisas, y mis mejores momentos, pero no me arrepiento, en ese momento era feliz, increíblemente feliz.
Tú a lo tuyo, y yo, yo...¡Yo a quererte como a nada! Jamás te irás de mi corazón, te lo prometo, ódiame si quieres, yo estaré aquí como una tonta esperando otra vez. ¡Tu boca en mi boca, tu pecho contra el mío y tus ganas de sonreír junto a las mías!

Paren el mundo, que yo me bajo.

Sinceramente, no sé como explicar esta situación, no sabes como cogerla, como afrontarla, pero lo haces, lo consigues, por ti, por él. Cuesta, mucho, pero algún día llegarás a la cumbre, y de ahí verás el asombroso mar que, juntos, habremos construido, merece la pena, ¿no crees? Contará, mucho, habrá momentos en los que querrás tirar la toalla, pero justo en ese momento te susurraré al oído que si decides tirarla, al menos, que sea para ducharte conmigo. Es difícil para mi, nunca me había afrontado a tal cosa, pero para ti, para ti mucho más, ya que  me has desmontado los planes, ¡DIOS, Y LO QUE ME GUSTA QUE LO HAGAS! 
Al fin y al cabo no creo que la vida tenga preparado para ti problemas que no puedas solucionar, ni superar.
Eso de que las personas no cambian....relativo, muy muy relativo, quizá si no cambia el mundo, no cambias tú, pero si cambias tú puede cambiar el mundo.


Tú mi mundo, yo el tuyo.

martes, 2 de julio de 2013

Dejemos el tú y yo, y empecemos por el nosotros.

Sabes que a la tercera va la vencida. 

A ti, rendirte, nunca se te ha dado tan mal. Y a mi, perder, siempre se me ha dado demasiado bien. 


sábado, 29 de junio de 2013

Oigo el ruido de tu coche y bajo a tu portal. Te digo 'adiós'. Y ya nunca más vuelve a sonar nuestra canción. Ni siquiera se cuela un día de lluvia en la lista de antiguos éxitos de la radio. Y para éxito nuestra despedida. Nos sacrificamos por nuestras heridas. Diciembre, el frío y el invierno eran preciosos cuando llegabas. Y qué bonito era verte marchar. Y el verano sin ti era polar.


Luego subo y apago la vela que esperaba iluminarnos. Y la cena para dos se queda a oscuras y se acaba enfriando. Y el tocadiscos se queda atascado en nuestra canción, que no quiere sonar.



Y, perdóname, si espero escuchar tu voz cada vez que vuelvo a oír un coche acercarse. Siempre muero de sobredosis de emociones que incluyen echarte de menos y mirarme al espejo sin encontrarte al lado. Mi cama se ha convertido en un cementerio de una idiota que creyó en el amor. Y ahora solo quedan huesos. Y polvo. Que para polvos los que echamos sin saber que nos convertiríamos en lo mismo que estábamos haciendo. Cómo una palabra puede significar lo mejor y lo peor de la vida... Polvo: sexo y muerte.


Me acuerdo de nuestro lenguaje, de nuestro sitio en cualquier parte. De nuestros domingos que disfrazábamos de sábados. De nuestra canción sonando a todas horas en la radio cuando nos veíamos en el coche. Y tú cuando la ponías a tope en el coche. Me acuerdo de un día que salió gris y nosotros fuimos a joderle los planes a la lluvia. Me acuerdo de cómo te dejabas llevar, y empezabas a ser poesía escondida en una cama. Me acuerdo de  tus ojos llorosos por la mañana. De cómo dibujabas en el vaho del cristal de la ducha y cómo volabas al verme despertar. Me acuerdo del mar que nos vio besarnos y de la cámara que nos vio hacer los idiotas sacándole la lengua. Me acuerdo de tu número de teléfono y de aquel lunar debajo de tu ombligo. Y de aquel sitio secreto de tu cuerpo que te hacía reír como nadie. Me acuerdo de tu forma de buscarme las cosquillas sabiendo que no tenía y que pocas cosas me hacían morir de la risa. Y que tú eras una de ellas.


¿Te acuerdas cuando me decías que ibas a estar siempre a mi lado?

Mentías.

Voy a seguir bailando hasta que el mundo deje de sonar.

No voy a dejar de cantar en la ducha a las seis de la mañana solo porque perturbe las pesadillas del vecino.
No voy a dejar de saltar al andar solo porque los demás me miren raro.
Prefiero tener negros los pulmones de fumar que tener el cerebro podrido de las mentiras que cuentan en las noticias.
Prefiero soñar con imposibles a vivir de puntillas y que nadie se dé cuenta de que he pasado por su lado.
Aún me quedan muchos ''mejores momentos'' que vivir y muchas costillas que seguir destrozando por las hostias.
Me va a seguir gustando la poesía clara y sin palabrerías (el amor jode y nos hace más fuertes si no nos mata).
Y voy a seguir creyendo en el amor como punto fuerte y punto flaco del mundo.

Mis estados de ánimo van a seguir siendo una función de ondas que alcanza su máximo y su mínimo en infinitos períodos.
Voy a seguir escribiendo(te).
Y voy a seguir sonriendo con cada locura que haga un viernes por la tarde jodiéndole los planes al hijo de puta de mi destino.
Voy a seguir quemándome los labios con las últimas caladas de mis cigarrillos y con ''palabras'' que me quedé con ganas de decir.
Voy a seguir creyendo que algún día me crucé con el amor de mi vida y no me di cuenta de que ya había apartado la mirada cuando yo le miré.
Voy a seguir creyendo en que las tardes de domingo son tan largas como las mañanas de los lunes, y que las películas de por la tarde no hay quien se las trague sin buena compañía.
Voy a seguir creyendo en que el alcohol sirve tanto para las heridas de fuera como las de dentro. ¡Y qué bien me sienta emborracharme!
Voy a seguir creyendo en mí. Y en ti. Bueno, alguna que otra vez dudaré.